Los católicos creemos que María no cometió pecado durante su vida terrena, además de que ella fue inmaculada desde su concepción, lo cual resulta chocante para muchos de nuestros hermanos protestantes, quienes incluso apelan a un fragmento del Evangelio de Lucas para intentar poner en duda lo que afirmamos sobre la Madre de Dios, siendo el pasaje en cuestión Lucas 2,22-24:
Y cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor.
Este pasaje corresponde al episodio de la Presentación en el Templo, donde se narra cómo María entrega un sacrificio según la ley de Moisés, el cual en algunas versiones bíblicas aparece calificado como «ofrenda por el pecado». De esto, algunos protestantes afirman que, dado que María realiza una ofrenda, ella tendría algún pecado personal, aquí algunos ejemplos:
Que María ofreciera una ofrenda por el pecado es coherente con la realidad de que ella era pecadora con necesidad de un Salvador (cp. 1:47). El dogma católico de que María fue concebida de manera inmaculada y que vivió sin pecado no encuentra sustento en las Escrituras.1
En tercer lugar, su participación en la «ofrenda por el pecado» indica que María era una pecadora que necesitaba perdón. La ofrenda por el pecado y el holocausto servían para expiar los pecados cometidos por quien los ofrecía (Lev 5, 7-10”).2
El defecto fatal que comete esta objeción es que confunde la impureza ritual con la impureza moral, ya que la acción de María corresponde a las normas levíticas en las que se indica que las madres, posteriormente a dar a luz, se encuentran en un estado de impureza ritual, por lo tanto, ella no entrega su sacrificio porque haya cometido alguna falta moral, sino más bien en obediencia a las prescripciones de la ley.
Al respecto, el sacerdote y doctor en Nuevo Testamento, Isaac Agustín Morales, explica que «con respecto a la impureza ritual, es importante enfatizar que no es en absoluto resultado del pecado»3 y en la misma línea el erudito judio Jonathan Klawans dice: «Así, la impureza ritual sigue siendo, al igual que en las Escrituras, algo natural, inevitable y no pecaminoso. El pecado no produce impureza ritual, y la impureza ritual no convierte a nadie en pecador»4.
Otro detalle importante es que esta confusión puede deberse, en parte, a que algunas versiones bíblicas traducen «ofrenda de purificación» como «ofrenda por el pecado», sin embargo, como sostienen algunos académicos, esto parece tratarse más bien de una traducción incorrecta como sostiene el erudito bíblico Jacob Milgrom:
Que yo sepa, todas las versiones y traducciones, antiguas y modernas, traducen el sacrificio ḥaṭṭā’t como «ofrenda por el pecado». Esta traducción es incorrecta en todos los aspectos: contextual, morfológica y etimológicamente.5
A manera de conclusión, cuando los protestantes apelan al texto de Lucas para insinuar pecaminosidad en María, realmente nos encontramos ante un malentendido de categorías, donde se confunde el concepto de impureza propio del judaísmo, sumado a que la traducción de algunas versiones bíblicas impregna la errónea noción de una falta moral.
- MacArthur, J. (2016). Comentario McArthur del Nuevo Testamento: Lucas. Portavoz, comentario a Lucas 2,22-24. ↩︎
- Putman, R. (2024). Conceived by the Holy Spirit: The Virgin Birth in Scripture and Theology. B&H Publishing Group, ch. 11. ↩︎
- Morales, I. (2022). The Bible and Baptism (A Catholic Biblical Theology of the Sacraments): The Fountain of Salvation. USA: Baker Academic, p. 61 [edición kindle]. ↩︎
- Klawans, J. (2000). Impurity and Sin in Ancient Judaism. Oxford University Press, p. 117. ↩︎
- Milgrom, J. (1971). Sin-Offering or Purification-Offering? Vetus Testamentum, 21(2), 237. https://doi.org/10.2307/1517287 ↩︎