De los pasajes más relevantes para la demostración del purgatorio está Mateo 5,25-26. Éste se desarrolla en el contexto del Sermón del Monte y son las palabras del mismo Jesús. El texto, con un poco de contexto, dice así:
Entonces, si al momento de presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano. Luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él de camino, no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo (5,23-26).
Jesús habla de un hombre que tiene un adversario y necesita reconciliarse con él. La reconciliación debe darse para evitar un potencial encarcelamiento justo en virtud de su delito. Sin embargo, incluso si el hombre es encarcelado Jesús dice que la salida se dará gracias a un pago.
En la pedagogía de Jesús, es natural que utilice referencias terrenales para describir verdades celestiales. En Juan 15, por ejemplo, Jesús utiliza las imágenes de un agricultor para referirse al Padre, de la viña para referirse a sí mismo y de los pámpanos para referirse a nosotros. Ciertamente Jesús no quiso dar una cátedra de agricultura, sino que utilizó esta imagen para dar una enseñanza sobre realidades espirituales.
Asimismo, Cristo no tiene la intención de enseñarnos aquí cómo es que deberían ser los procesos judiciales en Israel o el Imperio Romano, sino que su intención es decirnos lo que puede suceder con nuestras almas cuando estamos enemistados con un hermano. La idea de «pago», «ofensa» y «reconciliación» no tiene que ver con temas legales primordialmente, sino con el hecho de reconciliarnos con nuestro shermanos después de haber pecado contra ellos, porque, de otro modo, nuestro pecado nos llevará a las manos del juez, que es Dios, y consecuentemente se nos enviará a la cárcel por alguno de sus guardias.
Casi ningún exégeta contradice estas imágenes que hemos asociado con las realidades celestiales, pero hay una con la que discrepa la mayoría. ¿A qué se refiere Jesús con la cárcel?, ¿se refiere al infierno o a una clase de estado de purificación post-mortem? La Tradición católica ha entendido este pasaje en el segundo sentido, mientras que generalmente los académicos protestantes lo han entendido de manera diversa, pero nunca de acuerdo con la postura predominante del catolicismo. Veamos por qué la postura católica es razonable y cómo extraemos la verdad de la purificación post mortem en este pasaje.
En las Escrituras, la cárcel o prisión (gr. Fulaké) se utiliza mayoritariamente en un contexto terrenal, pero también se asocia a un encarcelamiento espiritual. En 1 Pedro 3,19 se dice que Cristo fue «a predicar a los espíritus encarcelados (fulaké)». Esto no quiere decir que el término fulaké signifique necesariamente purgatorio, pero al menos abre la puerta a interpretarlo en ese sentido.
Las Escrituras
Primero, como ya dijimos, ni la «prisión» ni ninguna otra imagen aquí debe entenderse en un sentido legal y terrenal. Como apunta R. T. France:
Esta pequeña escena está diseñada, como muchas parábolas, no para ofrecer consejos prácticos sobre litigios legales —no se indica qué tipo de arreglo podría ser posible si el dinero no está disponible— sino simplemente para reforzar un mensaje ético: no permitir que las malas relaciones permanezcan sin resolver.1
Las descripciones que ofrece Jesús se dan en un contexto escatológico. El Sermón de la Montaña es una enseñanza sobre las recompensas obtenidas por aquellos que heredarán el reino de los cielos y la justa retribución que recibirán los condenados al infierno. En el contexto más inmediato a este pasaje, se habla de «ser reo del tribunal», «del Sanedrín» y del «Gehena», formas en las que Jesús describe el castigo eterno. Los académicos protestantes William Davies y Dave Allison señalan que existe un paralelismo entre Mateo 5,25-26 y Lucas 12,58-29. Esto es interesante, ya que Lucas 12,54-56 es una reprensión explícita para aquellos que no disciernen las señales de los últimos tiempos:
Decía también a la gente: «Cuando veis que una nube se levanta por occidente, al momento decís: «Va a llover», y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: «Viene bochorno», y así sucede. ¡Hipócritas! Si sabéis analizar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no analizáis este tiempo?
Por lo tanto, los autores anteriores señalan acerca de Mateo 5,25-26: «Originalmente la parábola probablemente adquiría su significado de su contexto escatológico en la predicación de Jesús».2
En segundo lugar, fulaké aquí no puede entenderse como el infierno, ya que la idea de una potencial salida está plasmada en la enseñanza de Jesús. La estancia en la prisión era para los cristianos de los primeros tres siglos, según el académico Nathan Eubank, «únicamente temporal, una posibilidad apenas considerada en la erudición moderna»3.
Eubank afirma que en el siglo I los procesos judiciales referidos a la condena de cárcel para los deudores eran con el fin de recuperar el dinero. Señala diversos casos en los que algunos deudores podían salir de prisión pagando la deuda, otros simplemente morían por no poder hacerlo y había cristianos que se ponían en el lugar del deudor para salvarlo, según informa Clemente (1 Clemente 55,2). En ninguno de estos casos los jueces prohibían que los deudores liquidaran su deuda. Eubank también examina evidencia del judaísmo temprano en el que los deudores eran amenazados con la pérdida de la libertad, por lo que concluye que «aunque un auditorio judío tendería a asociar jueces y prisiones con los hostiles goyim, la evidencia sugiere que los judíos insolventes perdían en ocasiones su libertad ante otros judíos»4.
Si esto es correcto, significa que el contexto histórico inmediato nos llevaría a entender las palabras de Jesús en un sentido temporal y no eterno. Si Jesús está usando la imaginería judía o extranjera, con la que también los judíos estaban familiarizados, sea en un sentido literal o figurado, no pueden entenderse sus palabras como algo perpetuo.
En tercer lugar, cuando Mateo quiere describir una condenación eterna lo hace de manera explícita, no con términos que parecen contradecirse (aunque creo que solo se contradice con las interpretaciones más modernas del pasajes). En 25,46 dice que «irán al castigo eterno» (kolasin aiōnion), en 25,41 habla del «fuego eterno», lo mismo que en 18,8. En otros pasajes simplemente señala que serán echados al infierno sin especificar la duración del mismo (13,41-42. 49-50; 22,13, et al). Es bastante extraño que Mateo estuviera hablando aquí de una pena eterna cuando aclara deliberadamente el potencial de salir «hasta que no hayas pagado el último céntimo».
Los Padres de la Iglesia
Tertuliano (160 – 220) afirma que el pasaje se entiende respecto a una pena temporal, en contra de la doctrina de Carpócrates, aunque ve que los castigos se efectúan en el infierno: «y [Dios] os encomiende a la prisión del infierno, de la cual no habrá salida hasta que la más mínima de vuestras faltas sea saldada en el período anterior a la resurrección»5.
Unos capítulos más adelante, Tertuliano se explaya en su comprensión de este pasaje, hablando del significado de la prisión como el Hades:
Puesto que entendemos que la «prisión» señalada en el Evangelio es el Hades, y que también interpretamos «el más mínimo centavo» como la ofensa más pequeña que debe ser retribuida allí antes de la resurrección, nadie dudará en creer que el alma sufre en el Hades algún tipo de disciplina compensatoria, sin perjuicio del proceso completo de la resurrección, cuando la retribución se administrará también a través de la carne.6
Cipriano de Cartago (200 – 258) utilizó este pasaje para demostrar la misericordia de Dios, lo que sería extraño si Jesús estuviera hablando del castigo eterno:
En el Salmo 17: «El Señor me enmendó, y no me entregó a la muerte». También en el Salmo 88: «Castigaré sus transgresiones con vara, y sus pecados con azotes. Pero mi misericordia no los apartaré». También en Malaquías: «Y se sentará fundiendo y purificando, como si fuera oro y plata; y purificará a los hijos de Leví». También en el Evangelio: «No saldrás de allí hasta que hayas pagado hasta el último centavo».7
Orígenes (184 – 253) plasma una especie de categorías de pecados (como venial y mortal), basándose en la especificación de Jesús en pagar el último centavo. Orígenes no comenta Mateo 5,25-26, pero sí su paralelo de Lucas. Escribe:
Cada uno recibe una sentencia con una multa diferente, según la calidad y la cantidad de su pecado. Si tu pecado es pequeño, se te impone una multa de un cuadrante, como escribe Lucas, o de un centavo, como lo expresa Mateo. Pero debes pagar incluso esta deuda, porque te convierte en deudor. […] No puedo afirmar con claridad cuánto tiempo permanecemos encerrados en la prisión hasta que pagamos la deuda. Pues si quien debe una pequeña deuda no sale hasta que paga el último centavo, entonces ciertamente para quien debía una deuda tan grande se contarán edades infinitas para pagar lo que debe.8
Bart Ehrman, un erudito agnóstico del Nuevo Testamento, admite que la interpretación católica fue la predominante en el cristianismo posterior al evangelio de Mateo:
Lectores posteriores del Evangelio de Mateo vieron un significado mucho más profundo detrás de todo esto. Lo interpretaron como una referencia a la vida después de la muerte. Y contaban con evidencia contextual para respaldar su interpretación.9
Esto no significa que la doctrina católica del purgatorio deba verse completamente plasmada en este pasaje, pero sí forma parte de un caso acumulativo importante. Al menos, podemos concluir a partir de nuestra interpretación que: 1) hay un estado de penitencia después de la muerte que no corresponde con la doctrina desarrollada del infierno y 2) la penitencia aquí implica una purificación de los pecados.
- France, R. (2007). The Gospel of Matthew. USA: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., commentario a Mt 5,25-26. ↩︎
- Allison, D. & Davies, W. (1988). A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel According to Saint Matthewp. USA: T & T Clark, p. 519. ↩︎
- Eubank, N. (2018). Prison, Penance or Purgatory: The Interpretation of Matthew 5.25–6 and Parallels. New Testament Studies, 64(2), 162–177. doi:10.1017/S0028688517000315. ↩︎
- Ibid. p. 166. ↩︎
- Tratado sobre el alma, XXXV. Recuperado de https://ccel.org/ccel/schaff/anf03.iv.xi.xxxv.html. ↩︎
- Tratado sobre el alma, LVIII. Recuperado de https://ccel.org/ccel/schaff/anf03.iv.xi.lviii.html. ↩︎
- Three Books of Testimonies against the Jews, III, 57. Recuperado de https://ccel.org/ccel/schaff/anf05.iv.v.xii.iv.lix.html. ↩︎
- Homily 35, 11. 15. En Origen: Homilies on Luke. Trad. Joseph T. Lienhard. Washington: The Catholic University of America Press. ↩︎
- https://ehrmanblog.org/did-jesus-believe-in-purgatory/) ↩︎