El canon de Meliton de Sardes

Melitón de Sardes fue un obispo del siglo II (100 – 180) que actualmente es venerado como Santo por la Iglesia católica y la ortodoxa griega. Es reconocido como un Padre de la Iglesia por la academia actual. Contamos con apenas unos fragmentos de sus obras, que son recopilados por Eusebio de Cesárea (263 – 339) y Jerónimo de Estridón (342 – 420). 

Melitón escribió 6 libros de un género conocido como Extractos, que consistía en un florilegio de pasajes del Antiguo Testamento relacionados con Cristo y la fe cristiana. En el prefacio de esta obra, por testimonio de Eusebio, sabemos que Melitón tenía una lista de los libros del Antiguo Testamento. Antes de analizar las implicaciones de esta evidencia, citemos con extensión las palabras de Melitón que recoge Eusebio:

Melitón a su hermano Onésimo: salud. Puesto que muchas veces, valiéndose de tu celo por la doctrina, has pedido tener para ti extractos de la Ley y de los Profetas acerca del Salvador y de toda nuestra fe; más aún, puesto que has querido saber de los libros antiguos con toda exactitud cuántos son en número y cuál es su orden, yo he puesto mi diligencia en hacerlo, sabiendo tu ardor por la fe y tu afán de saber acerca de la doctrina, ya que, en tu lucha por la salvación eterna y en tu ansia de Dios, prefieres eso más que todo. 
Así, pues, habiendo subido a Oriente y llegado hasta el lugar en que se proclamó y se realizó, me informé con exactitud de los libros del Antiguo Testamento. Los he ordenado y te los envío. Sus nombres son: cinco de Moisés: Génesis, Éxodo, Números, Levítico, Deuteronomio; Jesús de Navé, Jueces, Rut; cuatro de los Reyes, dos de los Paralipómenos; Salmos de David; Proverbios de Salomón, o también Sabiduría; Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Job; de los profetas Isaías, Jeremías, los doce en un solo libro, Daniel, Ezequiel; Esdras. De estos libros saqué yo los Extractos, que dividí en seis libros.
1  

Apologistas protestantes han concluido a partir de esto que Melitón es un testigo temprano del canon protestante del Antiguo Testamento. Por ejemplo, el defensor más destacado del canon corto y un apologista protestante activo, Steve Christie, señala lo siguiente sobre Melitón:

[Melitón] dio una lista de libros del Antiguo Testamento […]. Además, Melitón no incluyó a ninguno de los libros deuterocanónicos en su lista del Antiguo Testamento, solo los libros de la Biblia hebrea (excepto Ester).2

Note que Christie habla de esta lista canónica como una de Melitón, producida o propuesta por él a partir de la biblia hebrea aceptada por los judíos. Básicamente, la idea es que, si Melitón reprodujo el canon hebreo, eso significa que estaba de acuerdo con él, y consecuentemente unos extienden esto a la conclusión de que esa era la perspectiva de la Iglesia en general. 

En primer lugar, Melitón señala que tuvo que subir a Oriente para informarse acerca de los libros del Antiguo Testamento. Sin embargo, si dicho canon era un reflejo del pensamiento cristiano del siglo II, ¿por qué Melitón no prefirió preguntar en la Iglesia cristiana más cercana acerca de esta lista canónica? Como señala el académico Edmon Gallagher: «parece probable que Melitón hubiera buscado una fuente cristiana para informarse sobre los libros del Antiguo Testamento, en lugar de una fuente judía»3. ¿Y por qué Melitón tuvo que ir a preguntar a alguien cuál era la lista de libros del Antiguo Testamento si él mismo era un obispo? Parecería bastante extraño que un obispo tan importante no conociera ni siquiera cuáles eran los libros inspirados si ya había un canon cerrado para su época. Además, el hecho de que Melitón tuvo que viajar hasta Oriente y no simplemente fue a una comunidad judía más cercana, indica que probablemente el canon hebreo tampoco era universalmente aceptado por todos los judíos, aunque probablemente sí por la mayoría de estos. 

En segundo lugar, incluso si Melitón estaba adoptando este canon para sí mismo y para Onésimo, a quien escribe, no significa que fuera la postura general de la Iglesia. Siguen las interrogantes de por qué Melitón no le preguntó a una Iglesia cristiana cercana o a una comunidad judía, sobre todo la de Sardes. Como menciona el académico protestante Lee Martin McDonald, «el obispo Melitón no pudo encontrar suficiente conocimiento de esa colección en su propia comunidad en Sardes, que tenía una sinagoga muy grande, de hecho, una de las más grandes jamás encontradas en el mundo grecorromano en el siglo II y III d. C.»4.

En tercer lugar, ¿por qué Melitón manifiesta una preocupación acerca de los libros canónicos si éste ya estaba cerrado para el siglo II? Un canon cerrado resulta impensable para este tiempo. Es cierto que el canon hebreo influyó en la definición del canon cristiano, pero para tiempos de Melitón ni siquiera los propios judíos de Sardes pudieron darle la información apropiada sobre los límites de éste. Por lo tanto, la «evidencia» de Melitón que utilizan los protestantes más que darnos una seguridad sobre un canon bíblico establecido, es un testimonio de que ni los judíos ni los cristianos habían establecido aún cuáles eran los libros inspirados de las Escrituras.

  1. Eusebio de Cesárea, HE. 4,26, 13-14. En Velazco-Delgado, A. (trad. y notas) (2008). Eusebio de Cesárea: Historia Eclesiástica. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, p. 257. ↩︎
  2. Christie, S. (2019). Why Protestant Bibles are Smaller: A Defense of the Protestant Old Testament Canon. Ohio: BookMark Press, ch. 9. ↩︎
  3. Gallagher, E. (2017). The Biblical Canon Lists from Early Christianity: Texts and Analysis. UK: Oxford University Prees, ch. 3. ↩︎
  4. McDonald, L. (2007). The Biblical Canon: Its Origin, Transmission and Authority. Grand Rapids: Baker Academic, ch. 6. ↩︎

Descubre más desde Roma locuta

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo