Hay un conocido canto que en ocasiones se entona al inicio de algunas celebraciones eucarísticas, especialmente en las fiestas marianas. En él se canta: «¡Hija de Sión, alégrate, porque el Señor está en ti, Salvador y Rey!». Alguien podría preguntarse quién es la Hija de Sión y qué tiene que ver con la Virgen María, además de qué sustento bíblico tiene aplicar este título a la Madre del Señor.
Sión en el Antiguo Testamento
Sión aparece en el Antiguo Testamento, concretamente en 2 Samuel 5,6-10, como una ciudad ocupada por los jebuseos. Esta ciudad fue conquistada por el rey David, quien establecería allí su residencia. Ahora bien, más allá de su significado meramente geográfico, Sión llegó a convertirse en un símbolo del pueblo fiel de Israel que esperaba la llegada de la era mesiánica.
¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, victorioso y humilde. Viene montado en un burro, en un burrito, cría de asna. –Zacarías 9:9
De estas esperanzas relacionadas con la llegada del Mesías, destaca en algunos textos el tema de la «alegría». El padre José Antonio Riestra, profesor de Cristología, señala al respecto:
El motivo de esta alegría no es otro que la llegada del Rey. Así como en Sof 3, 14-17 y Zac 2, 14-17 nos encontramos con que el personaje principal es Yahvéh que vuelve a habitar en Sión, aquí, el rey que llega, vencedor y humilde, montado sobre un pollino es aparentemente un personaje humano. Un rey que anuncia la paz a los pueblos, el rey mesías.1
Teniendo claro el simbolismo de Sión como expresión de la esperanza mesiánica y de la alegría ante la llegada del Mesías, cabe ahora abordar la cuestión de su relación con la Virgen María: ¿por qué se aplica a María el título de «Hija de Sión»? ¿Qué relación existe entre esta figura profética y la persona de la Virgen? Pasemos ahora a examinar esta cuestión.
María, Hija de Sión
En el episodio de la anunciación del ángel a la Virgen María, narrado por Lucas, este usa una expresión que algunos eruditos bíblicos han relacionado, como un paralelismo, con otros versículos que asocian la figura de la Hija de Sión con María:
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate (χαίρω), llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. -Lucas 1,28
Un primer punto a destacar es el saludo que el ángel dirige a María. Lucas describe este saludo con la palabra «Alégrate». En griego se utiliza la palabra χαῖρε (chaíre), que puede traducirse como «gozaos», «gozo», «gozosos», «regocijarse» o «alegrarse». Los especialistas señalan que esta palabra se haya tambien en la traducción al griego de textos del antiguo testamento como Sofonias 3,14 y el ya mencionado Zacarias 9,9, en estos textos se invita a la hija de Sion a alegrarse por la venida del mesias. En su libro Rethinking Mary in the New Testament, el comentarista bíblico Edward Sri nos ofrece la siguiente explicación:
El hecho de que Gabriel se dirija a María con la orden de regocijarse (chaíre) es significativo. En la traducción griega más antigua del Antiguo Testamento (conocida como la Septuaginta), esta misma orden (chaíre) se usa en Sofonías 3:14 y Zacarías 9:9 para invitar a la hija de Sión a participar de la alegría futura que vendrá cuando Dios llegue como Rey para rescatar a su pueblo.2
Estas promesas mesiascas se cumplen en Jesús, recordemos las palabras del ángel en Lucas Lucas 1,32-33: «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Tal como sostiene el teólogo René Laurentin «la Hija de Sión, personificación abstracta de Israel, se actualiza en la persona de María, que recoge la promesa mesiánica en nombre de Israel. La morada de Yahvéh en la Hija de Sión se actualiza en el misterio de la concepción virginal».3
Además del contacto lingüístico de la palabra χαῖρε, podemos hallar algunos paralelos adicionales. Por ejemplo, en Sofonías 3,17 se dice que «el Señor está en medio de ti», mientras que el ángel le dice a María: «El Señor está contigo». Asimismo, Sofonías dice a Sión que no debe temer, mientras que el ángel dice a María: «No temas» en Lucas 1,30.
A pesar de estas conexiones, algunos intentan objetar dichos paralelos. Algunos consideran la palabra χαῖρε como un simple saludo; otros pueden cuestionar si los receptores del Evangelio de Lucas habrían sido capaces de establecer estas conexiones. Pasemos ahora a examinar ambas cuestiones.
¿Pudieron los destinatarios del Evangelio de Lucas captar las asociaciones con los textos referentes a la Hija de Sión?
Puede surgir la duda de si los lectores de Lucas podrían tener conciencia de los oráculos descritos en Sofonías y Zacarías, de manera que, al leer su Evangelio, fueran capaces de desarrollar el paralelismo con el episodio de la Anunciación del ángel a María.
El padre Riestra, basándose en el estudio de Aristide Serra,4 nos presenta la investigación realizada por este autor sobre diversos textos judíos y cristianos de los siglos I y II, con el propósito de determinar qué conocimiento pudieron haber tenido los destinatarios de estos textos acerca de dichos oráculos.
Según la investigación, en lo que respecta a la literatura judía, los textos de Zacarías son los que aparecen con mayor frecuencia, mientras que el texto de Sofonías se cita de manera complementaria. En cuanto a la literatura cristiana, el texto de Zacarías 9,9 es el que predomina. Por tanto, se puede concluir que existía una familiaridad, tanto en círculos judíos como cristianos, con las promesas mesiánicas que invitan a la alegría a la Hija de Sión. Para quienes deseen profundizar un poco más en dicha investigación, pueden acceder al artículo aquí.
¿Solo un saludo?
Algunos dicen que asociar el saludo del ángel, «Alégrate» (χαίρω), con la Hija de Sión puede ser exagerado, ya que este sería un simple saludo griego clásico. Es verdad que esta palabra podía usarse como un saludo sin más, pero es necesario matizar esta cuestión y entender el contexto en el que el ángel pronuncia estas palabras.
Según señala Edward Sri, cuando Lucas presenta un saludo ordinario en contextos griegos utiliza «Alégrate» (χαίρω); sin embargo, en contextos judíos emplea eirēnē (εἰρήνη), como en Lucas 10,5. Por ello, resulta llamativo que, al narrar el saludo del ángel a María —una mujer judía en un contexto judío—, Lucas utilice χαίρω (chaíre) en lugar de eirēnē (εἰρήνη).
María no es griega. Es una mujer judía del pueblo judío de Nazaret. Por lo tanto, cabría esperar que Lucas usara la palabra que normalmente emplea para saludar en contextos judíos: eirēnē. Pero el hecho de que Lucas utilice el saludo griego chaire en el contexto judío de María resulta bastante sorprendente, a menos que Lucas tuviera en mente algo más que un simple saludo… Más bien, el uso de chaire en este contexto judío indica que debe interpretarse literalmente como una invitación a regocijarse, una invitación que recuerda el llamado de los profetas a la hija de Sión a regocijarse por la llegada del Rey.5
Vemos por lo tanto que el uso linguistico que emplea Lucas pretende que el lector vaya mas alla de solo un saludo, su intencion es traer a la mente las antiguas promesas mesianicas. Acabo este breve escrito con las palabras del teólogo Paul Haffner:
La representación de María como Hija de Sión es evidente en el paralelismo entre un gran número de textos del Antiguo y del Nuevo Testamento. María «se destaca entre los pobres y humildes del Señor, quienes con confianza esperan y reciben de Él la salvación. Tras un largo período de espera, los tiempos se cumplen en ella, la exaltada Hija de Sión, y se establece el nuevo plan de salvación».7 Muchos de los textos del Antiguo Testamento que describen a la Hija de Sión se aplican fácilmente a María en el Nuevo Testamento. La mujer María, la Madre de Dios, es la realización histórica de la figura simbólica denotada por la expresión «Hija de Sión».6
–Hija de Sión, alégrate, porque el Señor está en ti, Salvador y Rey!
- Riestra, J. A. (2000). María, Hija de Sión. Scripta Theologica, 32(1), 181–203. ↩︎
- Sri, E. (2018). Rethinking Mary in the New Testament: What the Bible tells us about the mother of the Messiah. Ignatius Press., Cap II. ↩︎
- R. Laurentin, Structure et théologie de Luc I-II, cit., p. 66. Citado en Riestra,María, Hija de Sión. p.195. ↩︎
- «Esulta, Figlia di Sion!». *Principali riletture di Zc 2, 14-15 e 9, 9a-c nel Giudaismo antico e nel Cristianesimo del I-II secolo, en Marianum 45 [1983] ↩︎
- Sri, E. (2018). Rethinking Mary in the New Testament… Cap II. ↩︎
- Haffner, P. (2004). The mystery of Mary. Gracewing Publishing, p.28. ↩︎