Sin duda, el papado es la doctrina más distintiva de la Iglesia Católica. En palabras del apologista católico Joe Heschmeyer: «Si quieres saber si deberías ser católico o no, solo hay una cuestión que necesitas resolver: si el papado es verdadero o no»1. Los católicos creemos que el papa es el fundamento visible de unidad del Pueblo de Dios, es decir, de la Iglesia. El Catecismo de la Iglesia Católica, en su numeral 882, afirma:
El Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de san Pedro, «es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles (LG 23).
Esta prerrogativa de pastor universal de la Iglesia guarda relación con la misión que Jesús mismo confió a Pedro, para convertirlo en el cimiento firme sobre el cual edificará su Iglesia. Un texto clásico de referencia es Mateo 16,18, donde se afirma:
Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Para los católicos y, de hecho, para numerosos académicos, como veremos, el texto es claro: Pedro es la roca del pasaje. Sin embargo, esta interpretación no está exenta de controversia, especialmente en círculos protestantes, donde suele sostenerse que el pasaje hace referencia a Jesús o a la confesión de fe de Pedro, pero no a la persona de Pedro misma.
Aunque, desde una perspectiva académica, me atrevería a afirmar que esta postura ha sido ampliamente superada, resulta pertinente explorar algunas objeciones comunes presentes en obras apologéticas protestantes, en las que se intenta refutar el modelo católico del papado.
Objeción 1: Petros y Petra son palabras diferentes
Además, «Pedro» (petros) es un término masculino singular, y «roca» (petra) es un término femenino singular. Por lo tanto, no tienen el mismo referente. Jesús no le dijo a Pedro: «Tú eres Petros y sobre este Petros edificaré mi Iglesia». Jesús dijo: «Tú eres Petros (Pedro), y sobre esta petra edificaré mi Iglesia».2
El primer desafío que nuestro autor protestante plantea consiste en la diferencia de género presente en el texto griego original. Según Ron Rhodes, dado que Mateo utiliza una palabra masculina para Pedro (Πέτρος / petros) y una femenina para referirse a la segunda roca del pasaje (πέτρα / petra), entonces Pedro no podría ser la roca a la que Jesús hace referencia.
Entonces, ¿cómo podemos responder a esta objeción? En primer lugar, es importante señalar que esta distinción de género ocurre porque habría sido lingüísticamente inconveniente que el autor utilizara un sustantivo femenino como nombre propio de un hombre; en este caso, Pedro. El exegeta Michael J. Wilkins, en su comentario al Evangelio de Mateo, afirma:
Mateo se vio en la necesidad de utilizar el nombre masculino menos común (petros) en la primera mitad del juego de palabras, porque no podía referirse a Pedro con un nombre femenino. No obstante, el uso de dos palabras griegas distintas no cambia el significado esencial del juego de palabras, puesto que en ocasiones petros y petra se utilizaban indistintamente.3
Obsérvese que Michael J. Wilkins, aun siendo un académico protestante que no abraza la postura católica del papado, admite que este juego de palabras y el cambio de género no afectan el hecho de que Pedro pueda ser la roca del pasaje, pues, como señala al final de su comentario: «No obstante, el uso de dos palabras griegas distintas no cambia el significado esencial del juego de palabras». De hecho, más adelante, el autor comenta:
Por ello, la lectura más natural del juego de palabras es que Jesús apunta a Pedro como alguien que desempeñará un papel fundamental en el establecimiento de su iglesia. Esta noción concuerda con el hecho de que Pedro ha sido portavoz y líder de los doce desde el principio.4
Otro factor importante es que Jesús, con casi total seguridad, habría pronunciado estas palabras en arameo, su lengua materna. En ese caso, habría utilizado la misma palabra en ambas ocasiones: כיפא (kepha’), término arameo que significa «roca» o «piedra». Los especialistas en Nuevo Testamento Curtis Mitch y Edward Sri coinciden con esta interpretación:
En cualquier caso, la cuestión de una distinción entre ambos términos probablemente carece de relevancia, ya que Jesús casi con toda seguridad pronunció estas palabras en arameo y habría utilizado la misma palabra, kepha’, que significa una roca maciza, en ambos casos.5
Por lo tanto, la objeción de Ron Rhodes fracasa, ya que la distinción de género presente en el texto griego original del Evangelio de Mateo no impide que Pedro sea identificado como la roca del pasaje.
Objeción 2: No sabemos con certeza si Jesús pronunció sus palabras en arameo.
La segunda objeción que se suele plantear intenta desmeritar el hecho de que Jesús pudo pronunciar sus palabras en su idioma natal, es decir, el arameo. Ya que, como vimos en el punto anterior, en esta lengua Jesús habría pronunciado sus palabras en arameo donde en ambos casos utilizaría la misma palabra kepha’. Por ejemplo, James White, un popular detractor del catolicismo, escribe:
Los apologistas católicos se apresuran a afirmar que Jesús habría hablado arameo, y no griego, y que el arameo no distingue entre géneros. Sin embargo, esto no es más que una mera suposición; sencillamente, no sabemos qué idioma hablaba el Señor Jesús, si arameo, griego o hebreo; en segundo lugar, no disponemos de ningún original en arameo de este Evangelio, si es que alguna vez existió.6
Es verdad, como afirma White, que quizá no tenemos una certeza absoluta de qué idioma usó Jesús al pronunciar sus palabras, ya vimos en el punto anterior que, incluso si él habló en griego, esto tampoco afecta la postura católica. Sin embargo, es importante destacar que algunos respetados académicos protestantes sostienen que almenos es muy seguro que Jesús hablara en arameo.
Según Darrell Bock, profesor de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas:
… es muy improbable que Jesús empleara el griego cuando ministraba en el contexto semítico.7
Como observa Bock, es improbable que al momento de pronunciar sus palabras Jesús usara el griego, ahora bien, independientemente de si Jesús habló en arameo o griego, vemos que las objeciones 1 y 2 que plantean los protestantes no se sostienen.
Objeción 3: La roca es la confesión de fe de Pedro y no Pedro mismo como persona.
Algunos protestantes afirman que la roca del pasaje no se refiere a Pedro como persona, sino más bien a su confesión de fe. En un llamativo artículo, el autor protestante Gregg Allison sintetiza este argumento:
Una segunda interpretación protestante popular dice que “la roca” no es Jesús, sino la confesión de Pedro sobre la identidad de Jesús. Pero esta verdad es desprovista de cualquier conexión con la persona de Pedro: es la confesión misma, no Pedro como confesor, lo que se enfatiza como el fundamento de la iglesia del Mesías.8
Como comenta Allison, esta postura aísla a la persona de Pedro de ser el fundamento rocoso del pasaje y se enfoca únicamente en la confesión de Pedro. Sin embargo, como admite el mismo autor, esta interpretación presenta problemas. Comenta:
Hay dos problemas principales con estas interpretaciones. Primero, en este contexto, Jesús afirma que Él es el constructor de su iglesia, no es su fundamento. De hecho, Él promete que construirá su iglesia sobre la base de “esta roca”. En segundo lugar, estas interpretaciones tienden a abrir una brecha entre la persona de Pedro y su confesión divinamente revelada.9
Vemos que Allison describe que esta postura presenta dos debilidades. La primera es que, en el pasaje, Jesús aparece principalmente como constructor de la Iglesia más que como su fundamento. La segunda es que ignora el papel del confesor y su misión de ser fundamento visible de la Iglesia que Cristo mismo edifica.
En sintonía, académicos protestantes de renombre como Oscar Cullmann, han evidenciado la dificultad de esta postura:
La interpretación de los reformadores de que Él se refiere a la fe de Pedro resulta más bien poco convincente a la luz del contexto más amplio de esta expresión. Porque aquí no hay ninguna referencia a la fe de Pedro. Más bien, el paralelismo entre «tú eres Roca» y «sobre esta roca edificaré» muestra que esta segunda «roca» solo puede ser la misma que la primera. De este modo, resulta evidente que el Señor Jesús se está dirigiendo a Pedro, a quien le dio el nombre de Roca.10
Ahora bien, incluso si admitimos el punto de la fe de Pedro, la Iglesia Católica no tiene dificultad en reconocer que la confesión de fe de Pedro posee un papel fundacional en el texto. Sin embargo, rechaza que dicha confesión pueda separarse de la persona de Pedro, pues es precisamente a Pedro, en cuanto confesor de la fe, a quien Cristo constituyó como roca de su Iglesia.
En el colegio de los Doce, Simón Pedro ocupa el primer lugar (cf. Mc 3, 16; 9, 2; Lc 24, 34; 1 Co 15, 5). Jesús le confía una misión única. Gracias a una revelación del Padre , Pedro había confesado: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Entonces Nuestro Señor le declaró: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18). Cristo, «Piedra viva» (1 P 2, 4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos (cf. Lc 22, 32) (CIC 552).
Como vemos, la Iglesia interpreta este pasaje de manera orgánica, sin caer en falsos dilemas respecto a Mateo 16,18. Lejos de oponer la confesión de fe de Pedro a su persona, reconoce que ambas realidades son inseparables: la confesión constituye el fundamento porque es la fe confesada por Pedro, a quien Cristo establece como roca de su Iglesia.
A decir verdad, la negativa de ver a Pedro como la roca es más un prejuicio anticatólico que algo propio del pasaje. La figura de Pedro como roca es aceptada incluso por académicos no católicos quienes, aunque no estén de acuerdo con las implicaciones papales, al menos admiten la premisa de que él es quien se identifica con la roca. Veamos algunos ejemplos.
Los exegetas C.S. Mann y W.F. Albright en su comentario al evangelio de Mateo sostienen:
Pedro como Roca será el fundamento de la futura comunidad (cf. edificaré). Jesús, al no estar citando el AT, utiliza aquí el arameo, no el hebreo, y por lo tanto usa la única palabra aramea que serviría a su propósito. En vista del trasfondo del v. 19 (ver más abajo), se debe descartar como interpretación confesional cualquier intento de ver en esta roca el significado de la fe o la confesión mesiánica de Pedro.11
Por su parte, Trevor Jalland, quien fue profesor en la Facultad de Teología de la Universidad de Oxford, comenta:
Πέτρᾳ (Kepha) denota literalmente al Apóstol mismo como «Roca», y es sobre Pedro, como sobre roca, que se han de asentar los cimientos de la nueva ἐκκλησία, descrita bajo la metáfora de un edificio.12
Objeción 4: La biblia dice que la roca es Jesús
Un cuarto y final argumento en contra de la postura católica es apelar a algunos pasajes donde Jesús es identificado como la roca; por ejemplo, en Hechos 4,11 el mismo Pedro nos narra: «El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular».
La lógica de la objeción apunta a que, si Jesús es identificado como la roca, entonces Pedro no puede serlo; pero esto es una falacia de falso dilema. En las Sagradas Escrituras observamos que las imágenes o símbolos pueden ser utilizados de diversas formas sin entrar en contradicción.
Por ejemplo, en Mateo 16,18 Jesús dice que él construye la Iglesia, sin embargo, en 1 Corintios 3,10 vemos cómo san Pablo dice que los ministros también son constructores. En Juan 10,11 Jesús dice que él es el buen pastor, pero más adelante, en Juan 21,15-17, vemos cómo él mismo le pide a Pedro pastorear su rebaño. Podríamos multiplicar estos casos, pero estos son suficientes para sostener el punto central.
En conclusión, al analizar las objeciones más comunes contra la interpretación católica de identificar a Pedro como la roca del pasaje de Mateo 16,18, vemos que estas se basan en malentendidos sobre el uso de términos griegos o incluso en de falsos dilema, donde se opta por posturas rígidas al interpretar las imágenes y símbolos bíblicos. Además, se suele ignorar el reconocimiento de la exégesis bíblica actual.
- Heschmeyer, J. (2020). Pope Peter: Defending the Church’s Most Distinctive Doctrine in a Time of Crisis. San Francisco: Catholic Answers Press, pp. 154-155. ↩︎
- Rhodes, R. (2000). Reasoning from the Scriptures with Catholics. USA: Harvest House Publishers, p. 1640 [edición kindle]. ↩︎
- Wilkins, M. (2016). Comentario bíblico con aplicación NVI: Mateo. USA: Editorial Vida, Edición digital en Perlego.com ↩︎
- Ibid. ↩︎
- Mitch, C. & Sri, E. (2010). The Gospel of Matthew (Catholic Commentary on Sacred Scripture). USA: Baker Academic, p. 207. ↩︎
- White, J. R. (2002). Answers to Catholic Claims: A Discussion of Biblical Authority. USA: Crowne Publications, p. 105. ↩︎
- Bock, D. (2008). Jesús bajo sospecha: Una respuesta a los ataques contra el Jesús histórico. España: CLIE, p. 2155 [Edicion Kindle]. ↩︎
- ¿A qué se refiere “esta roca” en Mateo 16:18? | Coalición por el Evangelio ↩︎
- Ibid. ↩︎
- Cullmann, O. (1968). Theological Dictionary of the New Testament (Vol. 6). USA: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., p. 108. (Citado en Od Piotra do papieża), https://publio.pl/od-piotra-do-papieza-pawel-glowacki,p2529832.html) ↩︎
- Albright, W. F. & Mann, C. S. (1971). Matthew: A New Translation with Introduction and Commentary (The Anchor Bible, Vol. 26). USA: Doubleday & Co., p. 195. ↩︎
- Jalland, T. (1944). The Church and Papacy: A Historical Study. USA: Society for Promoting Christian, p. 55. (Citado en Ybarra. E. The Papacy… ch. 7). ↩︎