Las «vanas» repeticiones del rosario

El rosario es una de las devociones más conocidas de los católicos. En él meditamos diversos momentos de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección. Según los datos disponibles, se dice que en el año 1208 d. C. la Virgen María, en una aparición, enseñó a Santo Domingo de Guzmán a rezar el rosario.1 A partir de entonces, esta devoción fue tomando un espacio importante en la realidad de los católicos.

Sin embargo, quienes miran desde fuera de la Iglesia Católica suelen ver el rezo del rosario como una práctica extraña en la que, aparentemente, los católicos caen en «vanas repeticiones», contradiciendo el mandato bíblico de Mateo 6,7:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

Al leer este texto, algunos piensan de la siguiente manera: «El rosario repite palabras; la Biblia condena las repeticiones; por tanto, el rosario es una vana repetición». Esto podría parecer preocupante para un católico devoto, pues aparentemente estaría contradiciendo las Escrituras. Pero ¿realmente es así? ¿Qué podemos responder?

Jesús no condena las repeticiones en sí mismas.

Lo primero que debemos aclarar es que Jesús condena las vanas repeticiones pero no las repeticiones en sí mismas. Esto parece básico, pero es fundamental entenderlo. De hecho, encontramos pasajes donde el mismo Jesús ora repitiendo palabras. ¿Significa esto que Jesús está contradiciéndose a sí mismo? Evidentemente no. Esto nos sirve para entender que repetir palabras no es algo malo en sí mismo.

¿No has podido velar una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. 

Marcos 14, 38-40

Notese como el mismo Jesus durante su estancia en Getsemani momentos antes de ser arrestado para su condena ora diciendo las mismas palabras. Otro ejemplo lo podemos ver en el salmo 136 que repite 27 veces la frase «Porque para siempre es su misericordia». Los comentaristas bíblicos de la serie Catholic Commentary on Sacred Scripture: New Testament, en su volumen sobre Mateo, señalan:

En cuanto a la oración, Jesús primero advierte a sus discípulos que no oren como los hipócritas que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles . No está condenando ni el estar de pie (una posición normal para orar) ni la oración pública (también común en el judaísmo antiguo y el cristianismo primitivo). Más bien, Jesús critica el motivo que los hipócritas traen a la oración pública.2

Como explican los especialistas bíblicos, el mensaje de fondo de Jesús al condenar las vanas repeticiones radica en las intenciones; es decir, cuando la oración no nace del corazón, sino del deseo de llamar la atención, como hacían los hipócritas a los que Jesús señala. El exegeta bíblico David Turner refuerza esta conclusión:

Algunos judíos buscaban la publicidad, y los paganos eran conocidos por su verborrea, pero los discípulos debían orar en privado y con sencillez.3

El rosario no es una vana repetición.

Aclarado el punto anterior, conviene ahora mostrar que el rosario de ninguna manera es una repetición vana y vacía; al contrario, tiene una sólida base bíblica. Comienza con el padre nuestro que fue enseñado por el mismo Jesus en Mateo 6,9-13. Los distintos misterios se basan en diversos momentos narrados por los Evangelios.

A continuación se muestra un desglose bíblico de las meditaciones del rosario4:

“Misterios de Gozo”(Lunes & Sábado)

Primer Misterio: El anuncio de Gabriel a María (Lc. 1,26-38)
Segundo Misterio: La visita de María a Isabel (Lc. 1,39-56)
Tercer MIsterio: El nacimiento de Nuestro Señor (Lc 2,1-21)
Cuarto Misterio: La presentación de Nuestro Señor (Lc. 2,22-38)
Quinto Misterio: El hallazgo de Nuestro Señor en el Templo (Lc. 2,41-52)

“Misterios de Luz”(Jueves)

Primer Misterio: El Bautismo de Nuestro Señor en el río Jordán (Mt. 3,13-16)
Segundo Misterio: Las Bodas de Caná cuando Cristo se manifestó a los primeros discípulos (Jn 2,1-11)
Tercer Misterio: La proclamación del Reino de Dios (Mc 1:14-15)
Cuarto Misterio: La transfiguración de Nuestro Señor (Mt 17:1-8)
Quinto Misterio: La Última Cena, cuando el Señor nos dio la Santa Eucaristía (Mt 26)

“Misterios de Dolor”(Martes y Viernes)

Primer Misterio: La agonía de Nuestro Señor en el huerto (Mt. 26,36-56)
Segundo Misterio: Nuestro Señor es flagelado en el pilar (Mt 27,26)
Tercer Misterio: Nuestro Señor es coronado de espinas (Mt 27,27-31)
Cuarto Misterio: Nuestro Señor lleva la Cruz hasta el Calvario(Mt. 27,32)
Quinto Misterio: La crucificción de Nuestro Señor (Mt 27,33-56)

“Misterios de Gloria”(Miércoles y Domingos)

Primer Misterio: La gloriosa Resurrección de Nuestro Señor(Jn 20,1-29)
Segundo Misterio: La Ascención de Nuestro Señor (Lc. 24:36-53)
Tercer Misterio: La venida del Espíritu Santo en Pentecostés (Hc. 2,1-41)
Cuarto Misterio: La Asunción de María al Cielo (Cant 2,10-11; Sg.1,9-12)
Quinto Misterio: La Coronación de María como Reina del Cielo y de la Tierra (Gn 3:15a) (Jdt 13:18) (Jdt 15:9) (Ap. 12:1) (Eclo. 24:4) (Eclo. 14:9) (Lc. 8:21)(Gal 4:19)

En conclusión, vemos que las “vanas repeticiones” de las que habla la Biblia hacen referencia, en su contexto, a aquellas que tienen como base las malas intenciones de los hipócritas. Jesús no condena en sí mismo el acto de repetir (de hecho, Él mismo ora repitiendo palabras).

  1. https://www.ewtn.com/es/catolicismo/santos/historia-del-rosario-14896 ↩︎
  2. Edward Sri y Curtis Mitch (2010). The Gospel of Matthew (Catholic Commentary on Sacred Scripture). USA: Baker Academic, p. 105. ↩︎
  3. David L. Turner (2008). Matthew (Baker Exegetical Commentary on the New Testament). USA: Baker Academic, p. 184. ↩︎
  4. Tomado íntegramente del artículo: “El Rosario, ¿Se basa en la Biblia?” disponible en https://www.catholicbridge.com/catolico/rosario-se-basa-en-la-biblia.php ↩︎

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