La virginidad perpetua de María en los primeros VII siglos del cristianismo

En un artículo reciente, el profesor de Sagrada Escritura James B. Prothro señala que la creencia en la perpetua virginidad de María ha estado presente en la conciencia de los cristianos de manera generalizada, recibiendo el apoyo de una vasta cantidad de Padres de la Iglesia, escritores eclesiásticos y concilios primitivos. El Dr. Prothro comenta:

La doctrina de la virginidad perpetua de María es característica e históricamente católica, en el sentido de que es una creencia generalizada y no sectaria a lo largo de (aún se puede decir) la mayor parte de la historia del cristianismo. Históricamente, tiene una sólida tradición en Orígenes, Atanasio y otros autores patrísticos (aunque fue rechazada por Tertuliano) y recibió confirmación (aunque más por implicación que por definición) en las actas de los concilios ecuménicos.1

En este artículo, deseo repasar de manera cronológica algunos de los testimonios de los primeros siete siglos del cristianismo, analizando tanto a los escritores que defendieron la creencia en la virginidad perpetua (que son la amplia mayoría) como a aquellos que la atacaron. Me baso principalmente en las obras académicas: Gateway to Heaven: Marian Doctrine and Devotion: Volume I 2, Mary and the Fathers of the Church: The Blessed Virgin Mary in Patristic Thought3 y The Marian Mystery: The Outline of a Mariology.4

Los cristianos estamos de acuerdo en que María fue virgen antes del parto; esto está explícito en la Biblia. Por ejemplo, Mateo 1,18 nos dice que «María estaba desposada con José y, antes de empezar a vivir juntos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo». El punto de quiebre entre católicos y protestantes surge al determinar si María mantuvo su virginidad durante y después del parto: los católicos afirmamos que sí; los protestantes sostienen que no (al menos la mayoría, pues incluso reformadores como Lutero creyeron en la virginidad perpetua de María).

Dado que este artículo pretende hacer un rastreo histórico, para quienes deseen profundizar más en las polémicas bíblicas (los hermanos de Jesús, el uso de «primogénito», la expresión «hasta que»), recomiendo estos escritos [enlace] y [enlace] . Además el trabajo del teólogo José María de Miguel González, OSST, titulado «Un dogma incómodo: la virginidad perpetua de María».5

Ad fontes

El Protoevangelio de Santiago (150 d.C.)  

El Protoevangelio de Santiago es un texto apócrifo muy antiguo, redactado hacia el año 150 d.C. En él se nos narra la infancia de la Virgen María, así como el nacimiento de Jesús. Además, contiene uno de los testimonios más antiguos sobre la identidad de los «hermanos» de Jesús: según este escrito, no eran hijos carnales de José y María, sino hijos de un matrimonio anterior de José, quien habría enviudado tiempo antes de hacerse cargo de María. Aunque esta postura puede parecer extraña para la tradición católica occidental, es la postura asumida por nuestros hermanos ortodoxos y se le conoce como la «hipótesis Epifaniana». El texto señala:

Y el sacerdote dijo a José: Has sido escogido por suerte para tomar bajo tu custodia a la virgen del Señor. Pero José se negó, diciendo: Tengo hijos, y soy un anciano, y ella es una jovencita. Tengo miedo de convertirme en objeto de burla para los hijos de Israel . Y el sacerdote dijo a José: Teme al Señor tu Dios , y recuerda lo que el Señor hizo con Datán, y Abiram, y Coré; Números 16:31-33 cómo se abrió la tierra, y fueron tragados por causa de su contradicción. Y ahora teme , oh José, no sea que suceda lo mismo en tu casa. Y José tuvo miedo, y la tomó bajo su custodia. Y José dijo a María: He aquí, te he recibido del templo del Señor; ahora te dejo en mi casa, y me voy a edificar mis edificios, y volveré a ti. 6

Odas de Salomón (150 d.C.)   

Según indica Quasten, existen indicios de que las Odas de Salomón fueron compuestas a mediados del siglo II, por lo que serían contemporáneas del Protoevangelio de Santiago. En su Oda 19 se describe el parto sin dolor de la Virgen María, lo que apunta a la  virginidad in partu. El texto señala:

El seno de la Virgen concibió y dio a luz: y la Virgen vino a ser Madre con mucha misericordia: y estuvo preñada y dio a luz un hijo sin dolor.7

Clemente de Alejandria (213 d.C)

Clemente de Alejandria, nació a mediados del siglo II y se desempeñó como teólogo. Según Luigui Gambero «En cuanto a María, Clemente la llama Madre del Señor, porque verdaderamente el Verbo de Dios fue concebido en su seno. También da testimonio de la fe de la Iglesia en el misterio de la virginidad perpetua de María». En uno de sus escritos leemos:

Parece que aún hoy muchos sostienen que María, después del nacimiento de su Hijo, se encontró en el estado de una mujer que ha dado a luz, cuando en realidad no lo estaba. Algunos dicen que, después de dar a luz, fue examinada por una partera y descubrió que era virgen.8

Tertuliano (230 d.C.)

Tertuliano fue un escritor latino primitivo de gran relevancia que realizó aportes fundamentales a la teología temprana. Sin embargo, lamentablemente, en la etapa final de su vida adoptó el rigorismo del montanismo, un movimiento herético de la época. De hecho, algunos académicos coinciden en que Tertuliano fue el primer escritor eclesiástico en negar la virginidad perpetua de María.

José de Miguel González escribe que: «Tertuliano fue el primero que suscitó esta cuestión; para él, no hay duda de la concepción virginal, pero eso no impidió que María tuviera después otros hijos dentro de su matrimonio con José. Su ‘conversión’ a la secta montanista hizo que esta opinión tuviera poco eco en la gran Iglesia».9

La postura de Tertuliano puede deberse a su afán por refutar a las ideas de los gnósticos, quienes afirmaban que la materia física era mala y negaban la verdadera carne de Cristo. En su empeño por demostrar la autenticidad de la humanidad de Jesús, Tertuliano insistió en la realidad biológica del parto de María, con su consecuente dolor y derramamiento de sangre, rechazando cualquier interpretación que sugiriera una concepción o un nacimiento puramente aparentes. El escribe:

Ella fue una virgen que dio a luz a Cristo, pero después de su nacimiento estuvo casada con un hombre, de modo que ambos ideales de santidad pudieran ser ejemplificados en la paternidad de Cristo, en la persona de una madre que era tanto virgen como casada con un esposo.10

Orígenes de Alejandria (254 d.C)

Avanzando hacia mitad del siglo III encontramos a Orígenes quien fue un teólogo cristiano primitivo. Orígenes defiende la virginidad de María. Según Reynolds11, Orígenes vincula la virginidad de María con su honor como madre del salvador. En su comentario al evangelio de Mateo escribe:

Y creo que está en armonía con la razón que Jesús fue la primicia entre los hombres de la pureza que consiste en la castidad , y María entre las mujeres ; pues no sería piadoso atribuir a nadie más que a ella la primicia de la virginidad.12

Algunos académicos dudan de que Orígenes haya profesado la virginidad in partu (durante el parto), aunque coinciden en que sí sostenía la virginidad post partu (después del parto) y, por ende, la inexistencia de hermanos carnales de Jesús. Sin embargo, como señalaba el difunto teólogo Denis Farkasfalvy, atribuir a Orígenes la postura de rechazar la virginidad en el parto y al mismo tiempo aceptar la virginidad después del parto, resulta una distinción complicada de sostener. El autor argumenta:

Aparentemente no le preocupa vincular la virginidad de María a las consecuencias físicas del parto y simplemente supone que después de la “reseratio vulvae” (abertura de la vulva) su estatus virginal permanece inalterado.13

Jerónimo (383 d.C)

San Jerónimo es quizá el escritor más importante en la defensa de la virginidad perpetua de María. En el siglo IV, escribió una célebre obra titulada Contra Helvidio: sobre la virginidad perpetua de María, en la cual refuta de manera contundente las tesis de Helvidio quien negaba que María fuera virgen. El texto puede consultarse aquí [enlace]. Citemos algunos extractos de su obra:

Ustedes dicen que María no permaneció virgen ; yo afirmo aún más, que José mismo, por causa de María, fue virgen , de modo que de una unión virginal nació un hijo virgen . Porque si como hombre santo no se le imputa fornicación, y en ninguna parte está escrito que tuviera otra esposa, sino que era el guardián de María, a quien se suponía que debía tener como esposa en lugar de como marido, la conclusión es que aquel que fue considerado digno de ser llamado padre del Señor, permaneció virgen.14

Y debo también rogar a Dios Padre que muestre que la madre de su Hijo, que fue madre antes de ser esposa, permaneció virgen después del nacimiento de su hijo.15

Agustín de Hipona (430 d.C.)

San Agustín, en su tratado La santa virginidad (De Sancta Virginitate), sostiene que María habría realizado un voto previo de virginidad, fundamentando su postura en el análisis del pasaje de Lucas 1,34. El obispo de Hipona escribe:

Esto se muestra en las palabras que María pronunció en respuesta al ángel que le anunció su concepción: «¿ Cómo será esto, pues no conozco varón?» , dijo ella. Lo cual, sin duda, no habría dicho si no se hubiera consagrado previamente a Dios como virgen.16

Así se cumplió la profecía del salmo: La Verdad ha nacido de la tierra. María fue virgen antes de concebir y después del parto. ¡Lejos de nosotros creer que pereció la integridad de aquella tierra, es decir, de la carne de la que nació la Verdad! En efecto, después de resucitar, dijo a quienes creían que era un espíritu y no un cuerpo: Palpad y ved; un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. Y, no obstante la consistencia de su cuerpo joven, se hizo presente, estando cerradas las puertas, a sus discípulos.17

Ildefonso de Toledo (667 d.C.)

El ultimo padre que mostramos es San Ildefonso de Toledo. Fue arzobispo de Toledo y escribió una popular obra titulada «Sobre la virginidad perpetua de Santa María». En el reconoce la triple confesión de la virginidad de María:

Virgen antes de la venida del Hijo, virgen después de la generación del Hijo, virgen con el nacimiento del Hijo, virgen después de nacido el Hijo.18

Podemos seguir multiplicando más testimonios, pero considero que estos son suficientes para comprender las palabras del Dr. James B. Prothro cuando en su artículo señala que la creencia en la virginidad perpetua de María estuvo generalizada durante los primeros siglos del cristianismo. Independientemente de si algunos se inclinaban por la postura epifaniana o la jeronimiana, el núcleo del argumento es el mismo: Jesús fue el único hijo de María.

  1. Semper Virgo? A Biblical Review of a Debated Dogma, Pro Ecclesia: A Journal of Catholic and Evangelical Theology 2019, Vol. 28(1), p.78-79. ↩︎
  2. https://www.amazon.com/dp/1565484495?lv=shuf&channelId=500&plpRedirect=mhFallback ↩︎
  3. https://ignatius.com/mary-and-the-fathers-of-the-church-digital-mafce/ ↩︎
  4. https://www.amazon.com/dp/0818913584?lv=shuf&channelId=500&plpRedirect=mhFallback ↩︎
  5. https://revistas.secretariadotrinitario.org/estudiostrinitarios/article/view/31/26 ↩︎
  6. El Protoevangelio de Santiago, Cap 9, https://www.newadvent.org/fathers/0847.htm ↩︎
  7. Oda 19 citado en Un dogma incómodo: la virginidad perpetua de María, p.227. ↩︎
  8. Obtenido de Luigi Gambero (1999). En Mary and the Fathers of the Church: The Blessed Virgin Mary in Patristic Thought. Estados Unidos: Ignatius Press, cap VI.. ↩︎
  9. Un dogma incómodo: la virginidad perpetua de María, p.226. ↩︎
  10. De monogamia 8, 3 citado en Brian K. Reynolds (2012). Gateway to Heaven: Marian Doctrine and Devotion, Image and Typology in the Patristic and Medieval Periods. Volume I: Doctrine and Devotion. Estados Unidos: New City Press, p 92. ↩︎
  11. Ibid. 92. ↩︎
  12. Comentario sobre el Evangelio de Mateo (Libro X-17) https://www.newadvent.org/fathers/101610.htm ↩︎
  13. Denis Farkasfalvy (2014). The Marian Mystery: The Outline of a Mariology. Estados Unidos: St Pauls, posición Kindle 1598. (Se ha añadido la traducción de «reseratio vulvae» para mayor claridad del lector) ↩︎
  14. La perpetua virginidad de la Santísima Virgen María, Cap 21, https://www.newadvent.org/fathers/3007.htm ↩︎
  15. Ibid. Cap 2. ↩︎
  16. De Sancta Virginitate, Cap 4 https://www.newadvent.org/fathers/1310.htm ↩︎
  17. Sermon 191, https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/discorso_244_testo.htm ↩︎
  18. San Ildefonso de Toledo, La virginidad perpetua de Santa María. El conocimiento del bautismo. El camino del desierto. Edición de. V. Blanco García y J. Campos Ruiz, Madrid 1971, 53, citado en Un dogma incómodo: la virginidad perpetua de María, p.217. ↩︎

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