Bautismo infantil: desde la biblia y la historia

Todos los cristianos practicamos el rito del bautismo, siguiendo las palabras de Jesús, quien mandó a bautizar a todas las gentes: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28,19).

En este artículo quiero analizar un punto distintivo: el bautismo infantil. Aquí existen discrepancias debido a que algunos grupos cristianos no católicos suelen afirmar que el bautismo de infantes es antibíblico. Ahora bien, es importante aclarar que el bautismo de niños no es una práctica exclusiva de los católicos; de hecho, los ortodoxos y los protestantes históricos, como los luteranos y los anglicanos, también bautizan niños. Quienes se oponen al bautismo infantil suelen ser grupos evangélicos más recientes, como los bautistas, pentecostales y las iglesias no denominacionales.

Bautismo infantil en la Iglesia Católica

En el catecismo de la Iglesia Católica se explica sobre el bautismo infantil:

Desde los tiempos más antiguos, el Bautismo es dado a los niños, porque es una gracia y un don de Dios que no suponen méritos humanos; los niños son bautizados en la fe de la Iglesia. La entrada en la vida cristiana da acceso a la verdadera libertad (CIC 1282).

Como se menciona en el numeral 1282, los niños son bautizados para que puedan tener acceso a la vida cristiana. Sin embargo, la primera duda que surge es: ¿dónde dice la Biblia que se deben bautizar a los infantes?

Bautismo infantil en la Biblia

Si buscamos en las páginas del nuevo testamento no encontramos citas explícitas en las que se indique que los niños son bautizados. ¿Significa esto que es una práctica antibíblica? No necesariamente.

En algunos pasajes del Nuevo Testamento, especialmente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, se menciona el bautismo de familias enteras, por lo que implícitamente se puede inferir que entre ellas había niños. De hecho, muchos eruditos observan esta situación como un argumento en favor del bautismo infantil. En la que sigue me baso principalmente en el libro It Takes a Church to Baptize1 del erudito protestante anglicano Scot McKnight y del destacado apologeta católico Karlo Broussard en su libro Baptism Now Saves You2.

En el Nuevo Testamento nos encontramos dos pasajes muy llamativos: Hechos 16,15 y 1 Corintios 1,16. Estos textos dicen lo siguiente:

Se bautizó con toda su familia y nos invitó: «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedarnos en mi casa». Y nos obligó a aceptar. Hechos 16,15

Bueno, también bauticé a la casa de Estéfanas; por lo demás, no sé si he bautizado a algún otro. 1 Corintios 1,16

Como se menciona en los textos, familias y casas enteras fueron bautizadas. Pero, ¿qué implica esto en el lenguaje bíblico?, ¿se refiere solo al padre y la madre?, ¿al padre, la madre y los hijos? Al respecto, Scot McKnight explica:

Bautizar una casa era bautizar a todos los que formaban parte de ella. Todos significa todos, no solo algunos. También debemos destacar que las primeras descripciones cristianas del bautismo de una casa no habrían hablado del bautismo de una «casa» si solo una persona hubiera sido bautizada o si únicamente se hubiera bautizado a creyentes (adultos).3

Como explica McKnight, en el lenguaje bíblico el término «casa» abarcaba a todos los miembros del hogar, incluidos los hijos, incluso aquellos que aún no eran adultos. Más adelante, McKnight refuerza este punto al comentar:

Es necesario afirmarlo con firmeza: es prácticamente imposible (y diría que lo es) que tantas familias se bautizaran sin que hubiera niños o bebés en ellas. Las familias eran demasiado numerosas y abarcaban demasiados miembros como para que no estuvieran presentes.4

Los comentaristas bíblicos de la Ignatius Catholic Study Bible New Testament, están de acuerdo con esta interpretación al indicar que «los apóstoles bautizaban habitualmente hogares enteros, muchos de los cuales probablemente incluían infantes y niños, además de siervos (Hch 16:33; 1 Co 1:16; CIC 1655)»5.

Lo anterior es importante, pues en el contexto cultural en la que se desenvolvió la Iglesia primitiva la religión no estaba determinada por una elección propia realizada a una edad más avanzada, sino por la familia a la que se pertenecía. Un ejemplo interesante es el judaísmo. Recordemos que los niños varones eran circuncidados al octavo día e incorporados al pacto.

Por otra parte, es importante mencionar que el mismo Jesús hace un llamado a que los niños vengan a Él. En Lucas 18,15-17 se nos narra:

Le llevaban también los niños pequeños para que los tocara, pero, al verlo los discípulos, los regañaban. En cambio, Jesús hizo que se los acercaran, diciendo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios.

Un dato interesante es que el verso 15 usa la palabra griega βρέφος (gr. bréfos) que puede traducirse como «niños, criatura, niño, un feto o el recién nacido». También Jesús dice que el reino de los cielos es para aquellos que son como niños.

Alguien podría objetar que, en los textos donde se menciona a casas o familias enteras siendo bautizadas, no se dice explícitamente que hubiera infantes; sin embargo, esto es poco realista, como se mencionó anteriormente. El académico James Packer nos brinda una respuesta clara:

… es poco realista, sino directamente evasivo, suponer que cuando los apóstoles y otros bautizaban a las familias… no había niños muy pequeños en ninguna de ellas.6

Al entender el concepto de familia en la Biblia y la petición de Jesús de bautizar a todas las gentes, más su deseo de que los niños vengan a Él, encontramos razones sólidas para conferir el bautismo a los infantes. Veamos ahora el testimonio de los primeros cristianos.

Los primeros cristianos

Cuando leemos los testimonios de los primeros cristianos sobre el bautismo, encontramos testimonios sumamente tempranos del bautismo infantil; ya desde el siglo II y III encontramos testimonios a favor de esta práctica. Veamos un ejemplo.

La Iglesia recibió de los apóstoles la tradición de bautizar incluso a los niños. Los apóstoles, a quienes se les confiaron los secretos de los sacramentos divinos, sabían que en cada persona existen vestigios innatos del pecado original, que deben ser purificados mediante el agua y el Espíritu.7

Esta cita de Orígenes es muy importante, pues dice que es una práctica que la Iglesia ha recibido de los apóstoles mismos. Alguien podría decir que la cita no es de un período apostólico, es decir, del siglo I; sin embargo, como comenta McKnight: «Ciertamente, esto no es del siglo I ni del Nuevo Testamento. Pero se trata de la tradición cristiana primitiva, y no hay indicios de que el bautismo de infantes fuera una innovación o de que algunos lo consideran inadmisible»8.

También encontramos testimonios de otros escritores y Padres de la Iglesia, como San Gregorio Nacianceno y San Agustín:

¿Tienes un niño pequeño? No dejes que el pecado le dé oportunidad; al contrario, que el niño sea santificado desde su niñez. Que desde su tierna edad sea consagrado por el Espíritu. ¿Acaso temes el sello [del bautismo] por la debilidad de la naturaleza? ¡Oh, qué madre pusilánime y qué poca fe!9

La costumbre de la Madre Iglesia de bautizar a los infantes ciertamente no debe ser despreciada, ni debe ser considerada de ninguna manera como superflua, ni debe creerse que su tradición sea otra cosa que apostólica.10

Quienes se oponen al bautismo infantil podrían apelar al escritor primitivo Tertuliano, donde aparentemente se opone a la práctica. Dice:

Así, según las circunstancias y disposición, e incluso la edad de cada uno, es preferible la demora del bautismo, principalmente en el caso de los niños pequeños.11

Como se muestra en la cita, Tertuliano hace una recomendación, no una prohibición estricta. Nótese la palabra «preferible»; debemos entender el contexto y la motivación de las palabras de Tertuliano. 

La reticencia de Tertuliano se debe a que consideraba que la persona podía alcanzar una mayor madurez moral en la edad adulta.

El escritor Pablo Aubin ofrece una explicación que vale la pena observar:

Tertuliano no niega la significación o la licitud de tales bautismos, sino su oportunidad. ¿Por qué cree él que dichos bautismos no son convenientes? No porque constituyan una innovación (aunque de haber sido así, éste sería el mejor argumento), ni porque el bautismo exija haber alcanzado el uso de la razón (él mismo se muestra favorable al bautismo de los niños en caso de «urgencia»), sino por motivos que tal vez nos desconcierten un tanto: en primer lugar, dice él, los padrinos pueden morir antes de poder ocuparse eficazmente de sus ahijados; pero, sobre todo, porque el niño bautizado, al crecer, puede manifestar mala disposición y verse arrastrado a graves faltas (téngase en cuenta que es una época en la que el sacramento de la reconciliación dista mucho de haber alcanzado la extensión que tiene en nuestros días)….Tertuliano es, en aquella época, el único exponente conocido de semejante reticencia, y no tuvo muchos seguidores.12

Por tanto, según Aubin, el texto de Tertuliano no debe verse necesariamente como una prohibición a la práctica del bautismo de infantes, sino más bien como su inclinación a preferir retrasar el bautismo para edades avanzadas por razones de conveniencia. Como vemos, al mirar la historia de la Iglesia primitiva encontramos testimonios que apoyan la práctica de los cristianos históricos sobre el bautismo infantil. Además, la Biblia narra episodios donde familias enteras eran bautizadas, de lo que podemos concluir razonablemente que estas podrían incluir infantes.

  1.  https://www.amazon.com/Takes-Church-Baptize-Scot-McKnight/dp/1587434164 ↩︎
  2. https://www.amazon.com/Baptism-Saves-Water-Spirit-Eternal/dp/168357396X ↩︎
  3. McKnight, S. (2018). It Takes a Church to Baptize. USA: Brazos Press, p. 75 (edición kindle). ↩︎
  4. Ibid ↩︎
  5. Hahn, S. & Mitch, C. (2010). Ignatius Catholic Study Bible: New Testament. San Francisco: Ignatius Press, p. 896 (edición Kindle). ↩︎
  6. Packer, J. (2014). Baptism and Regeneration. Newport Beach, CA: Anglican House, p. 7. En McKnight, S. (2018). It Takes a Church to Baptize. USA: Brazos Press. ↩︎
  7. Orígenes de Alejandría, Comentarios sobre Romanos, 5:9. ↩︎
  8. McKnight, It Takes a Church to Baptize, p. 80 (edición kindle). ↩︎
  9. Discurso sobre el Santo Bautismo, 40:7. ↩︎
  10. La interpretación literal de Génesis, 10:23:39. ↩︎
  11. Tertuliano, Sobre el Bautismo, XVIII. ↩︎
  12.  https://www.mercaba.org/FICHAS/SACRAMENTOS/BAUTISMO/BAU-003.htm
    ↩︎

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